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La Coctelera

Adicciones

5 Octubre 2006

Poesía

A veces, sobre todo cuando la depresión toca fondo, suelo escribir poemillas doloridos intentando encontrar en las palabras el consuelo. Los escribo, los olvido en las libretas que van llenando mis bolsillos y, a veces, los releo y los arranco avergonzado de la futildad del intento.

Hace unos días decidí ir al trabajo en metro. Cuando busqué en los bolsillo de la chaqueta la tarjeta de transporte mis dedos rozaron un papelillo doblado. Lo arrojé, sin leerlo, a las vías. Quedó como una mancha blanca en la negrura, apenas visible.

Juzgado de Guardia, dígame.
Llamo de la central de avisos de la Guardia Urbana. Ha habido un accidente en la estación de metro de Ciudadela. Hace unos diez minutos. Hay una persona fallecida. La circulación está detenida. Es urgente retirar el cadáver.
Paso el aviso. La comisión irá lo antes posible.

Suicido en el Metro. (Redacción) Poco antes de la medianoche, J.V.M., varón de 38 años, murió tras ser arrollado por un tren del metro. Se desconocen las circunstancias del fatal accidente, pero, junto al cadáver se localizó una nota manuscrita, al parecer un pequeño poema que, por su contenido, y según fuentes policiales, podría indicar que el propio fallecido pudo arrojarse de forma voluntaria al paso del convoy. La transcripción de la nota decía: "Silencio blanco/Llevo semanas y sólo oigo el silencio./Escribo con tinta blanca./Ni siquiera sé si volveré."

Sonaron las sirenas al paso de los coches camuflados. La distancia hasta la entrada a la estación era corta. Un policía les indicó los pasillos por donde debían dirigirse. El tren había retrocedido. Los escasos pasajeros ya habían sido trasladados la estación anterior. El cuerpo estaba troceado. Junto a la mano derecha, entreabierta, una mancha blanca.
Recojan ese papel, por favor, dijo el juez.

En el andén solo había un pasajero esperando. Se colocó detrás. Pocos segundos después entraba el convoy en la estación. Sólo un empujón. Ni le dió tiempo a gritar. El vagón que pasaba a su lado estaba vacío. La locomotora ya había pasado. Subió las escaleras mecánicas. En la entrada solo funcionaban los cajeros automáticos. Era tan sencillo que incluso estaba perdiendo la emoción, las sensaciones de poder de las primeras veces.

Siempre leo la prensa desde la última página. Ayer, por primera vez, vi publicado uno de mis poemas.

servido por otravezadicto 5 comentarios compártelo

5 comentarios · Escribe aquí tu comentario

Noha

Noha dijo

Cada vez que te leo me pierdo en historias extrañas, nunca se sabe por donde saldra...

Me encanta leerte

Un saludo

5 Octubre 2006 | 02:23 PM

Fran

Fran dijo

Sera un clave? : angustia, dolor, congoja, + retorica, epiteto, estilo = Literatura........?

5 Octubre 2006 | 02:38 PM

Teresa, la de la ventana

Teresa, la de la ventana dijo

Cada vez que te leo siento una mezcla de miedo y sensación de dejavú...

5 Octubre 2006 | 10:41 PM

santiago cisneros priego

santiago cisneros priego dijo

Lo siento mucho papá, porque creo que esta
es la última vez que me podré dirigir a vos.
En serio, lo siento mucho.

Es tiempo de que sepas la verdad.
Voy a ser breve y claro: la droga me mató, papá.
Conocí a mis asesinos a eso de los 15 o 16 años de edad.
Es horrible
¿No es cierto, papá?

¿Sabés cómo fue?
Un ciudadano elegantemente vestido, muy elegantemente
y que se expresaba muy bien,
nos presentó a nuestro futuro asesino: la droga.
Yo intenté rechazarla.
De veras lo intenté,
pero este señor se meditó en mi dignidad
diciéndome que yo no era hombre.

No es necesario que diga nada más,
¿No es cierto?
Ingresé al mundo de las drogas.
No hacía nada sin que las drogas estuvieran presentes.
Yo sentía más que las demás personas,
y la droga, mi amiga, sonreía ...
¿Sabés papá?: Cuando uno comienza,
encuentra todo ridículo y muy divertido.
Incluso a Dios lo encontraba ridículo.
Hoy, en este hospital, reconozco que Dios
es lo más importante en el mundo,
sé que sin su ayuda no estaría escribiendo lo que escribo.
Papá, no vas a creerlo,
pero la vida de un drogadicto es terrible.
Uno se siente desgarrado por dentro.
Es terrible y todos los jóvenes deben saberlo
para no entrar en eso.
Yo no puedo dar tres pasos sin cansarme.
Los médicos me dicen que me voy a curar,
pero cuando salen del cuarto mueven la cabeza.
Papá. sólo tengo 19 años
y sé que no tengo chance de vivir.

Es muy tarde para mí,
pero tengo un último pedido para hacerte:
Habla a todos los jóvenes que conocés y
mostrales esta carta.

Deciles que en cada puerta de los colegios
y en cada aula, en cada facultad,
en cualquier lugar, hay siempre un hombre elegante,
que va a mostrarles a su futuro asesino,
el que destruirá sus vidas.

Por favor, hacé eso papá,
antes de que sea demasiado tarde para ellos también.

Perdoname papá, ya sufrí demasiado.
Perdoname por hacerte sufrir también con mis locuras.

25 Octubre 2006 | 01:14 AM

GREETEL ROMERO

GREETEL ROMERO dijo

NO ESTA TAN BUNA OSEA HAGANÑLA MUCHO MAS MEJOR NO PENC Q FUERA ESTO ESPERABA MAS

12 Octubre 2007 | 01:57 AM

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Sobre mí

Volver tras casi un año en el pais de los silencios, sentir de nuevo la necesidad de contar, de lanzar al vacio sensaciones calladas. Vuelvo de las miradas que me asaltaron cuando intentaba decirle adiós al humo a mis miradas aquí. Otra vez adicto.

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