Orígenes
Bucear en las profundidades abisales de demasiados años exige escafandra de seguridad, con elevada resistencia a las altas presiones. Allá abajo se pierden las referencias de espacio y tiempo y las visiones que aparecen diáfanas pueden, en realidad, ser sólo reflejos empobrecidos, carentes del detalle de la vida.
Imaginemos un adolescente que se cree a punto para pasar a la edad adulta, que se cree adulto. Imaginemos que ha salido huyendo de una pequeña capital de provincias oscurecida por el sueño de los años de dictadura, olvidada en un meandro junto al río. Se deja arrastrar por la vida a unos estudios que no le seducen pero que le permitirán salir de la ciudad, dejar el ambiente familiar que le ahoga. Y allí aterriza, en otra ciudad más grande pero también adormecida, de nuevo al lado del mismo río pero con otros aires. Se siente libre en la habitación desnuda recién alquilada. Compra algunos manuales que no entiende pero que aprenderá a memorizar con el piloto automático para poder seguir disfrutando de lo que cree que es su libertad.
Quedan atrás amigos que no se atrevieron a dar el salto, amores nunca correspondidos. Ya ha conocido los dolores del fracaso sentimental y ha aprendido que no hay frase que más duela: "seamos amigos, me gustas, me caes muy bien, pero no estoy enamorada de tí".
Todo se olvida con las primeras borracheras y los segundos porros.
Continuará...
Volver tras casi un año en el pais de los silencios, sentir de nuevo la necesidad de contar, de lanzar al vacio sensaciones calladas. Vuelvo de las miradas que me asaltaron cuando intentaba decirle adiós al humo a mis miradas aquí. Otra vez adicto.

Antonio Alviárez dijo
Así mismo es amigo... Saludos
16 Septiembre 2006 | 12:02 PM