Sin discusiones
Nunca había respetado las tradiciones, pero cada año le hacía un regalo en fechas señaladas, por su cumpleaños, en el día de la madre, en su onomástica, en el día de los enamorados, la fecha de su aniversario de bodas, el día del libro y la rosa, navidad, reyes...
Todo el año estaba jalonado de mínimas fechas, verídicas algunas, publicitarias otras, en las que intentaba expresar sus sentimientos, a veces a toda prisa, muchas veces con auténtico desacierto, pero poniendo memoria y, al menos, un poco de voluntad y deseo de agradar, aunque no siempre lo lograba.
El último catorce de febrero, después de meses de silencios y soledades compartidas, compró dos rosas rojas, se las adornaron con hojas tropicales verde fulgurante y, envueltas, las llevó hasta su casa.
Cuando llegó se le acercó con ellas en la mano y fue a darle un beso, al tiempo que le entregaba el mínimo presente.
-Feliz San Valentín- le dijo, mientras ella apartaba los labios que él buscaba.
-Felicidades para ti, que estás enamorado-contestó, poniendo la mejilla.
Volvió el silencio.
Volver tras casi un año en el pais de los silencios, sentir de nuevo la necesidad de contar, de lanzar al vacio sensaciones calladas. Vuelvo de las miradas que me asaltaron cuando intentaba decirle adiós al humo a mis miradas aquí. Otra vez adicto.

gabrielle dijo
Qué mazazo tan violento,cuándo de repente abres los ojos a la dura verdad que tal vez nunca has querido ver! Qué doloroso es amar a quién no te ama,sentir como si la vida se te escapara entre los dedos sin poder hacer nada para impedírselo,pero qué hermoso es sentir amor,aún así.
23 Abril 2006 | 08:42 PM